Artículo publicado por la Fundación Comité de Solidaridad con los presos políticos, Equipo Jurídico Pueblos -EJP; Movimiento de Trabajadores, Campesinos y Comunidades del Cesar -MTCC en el Blog: Derecho de los Pueblos
Tal como ha sido informado a la opinión pública nacional e internacional, el 25 de Octubre fueron arbitrariamente desalojadas las familias retornadas a la vereda Pitalito el pasado 21 de mayo de 2013. Delegados del gobierno local, del Ministerio Público, ICBF, Policía (ESMAD) y Ejército, coordinaron un operativo de grandes magnitudes con un único objetivo: expulsar de nuevo a la Comunidad de las tierras que ya habían vuelto a cultivar, para entregarlas al terrateniente Juan Fernández de Castro del Castillo.
A la defensa no se le permitió presentar los recursos de ley; nunca se verificó en qué condiciones se ejercía la posesión por parte del terrateniente, los argumentos de la comunidad en lo que respecta a su situación de desplazamiento fueron desatendidos, en fin, la historia de 4 años atrás se repitió.

Rechazamos los rumores malintencionados que vienen promoviendo trabajadores al servicio de Juan Fernández de Castro en el sentido que la comunidad fue desalojada porque estaban sembrando coca.
Rechazamos también las afirmaciones de miembros del Ejército Nacional, según las cuales el 25 de Octubre no hub
o un desalojo sino un abandono voluntario de las tierras por parte de los campesinos. Nada más alejado de la realidad.
Tachar a los campesinos de narcotraficantes o decir que renunciaron al sueño de vivir en su territorio, solo son formas de tergiversar la verdad y mostrar como justo lo que en la práctica fue una acción arbitraria e ilegal. Contrasta la actuación célere y eficaz de la administración municipal de Chimichagua al momento de proteger los intereses económicos del terrateniente, con su negligencia y arbitrariedad para atender las pretensiones justas de los campesinos de Pitalito.

El lugar habitación transitorio de la Comunidad, ha sido merodeado por hombres desconocidos, que vienen fotografiando el inmueble y sus ocupantes. Por su parte, en los predios han sido vistos civiles armados y se encuentran fuertemente custodiados por el Ejército Nacional. Ya no hay campesinos, los cultivos de pancoger quedaron abandonados y la concentración de la tierra en manos de un palmicultor es otra vez la realidad.

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