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Empezar el año llena de vida

Empezar el año llena de vida

[caption id=»attachment_489» align=»alignleft» width=»300»]Begoña Navarro en Nueva Esperanza en Dios, Cacarica Begoña Navarro en Nueva Esperanza en Dios, Cacarica[/caption] Me llamo Begoña y he empezado el año llena de vida. ¿ Me dejáis que os lo cuente?. Gracias…y comienzo. Pues sí, como os decía mi nombre es Begoña (pero eso no es  lo importante) y formo parte del equipo de voluntarios/as de Barrancabermeja. Sin embargo, esta Navidad viajé hasta Apartadó para apoyar a los/as compañeros/as del equipo de Urabá (y aquí  sí que empieza lo que para mí fue importante). Sí, sí, os lo cuento. Compartir con otro equipo de  terreno es una bonita experiencia que te permite estrechar lazos con compañeros/as del proyecto con los/as que normalmente has coincidido poco o sólo has hablado por teléfono. Sin duda es todo un descubrimiento emocional. Y esto para mí si que fue muy importante. Como también lo fue la oportunidad que me dieron de dar la bienvenida al 2013 en Nueva Esperanza en Dios. Nueva Esperanza en Dios es una de las Zonas Humanitarias de la organización Cavida (Comunidades de Autodeterminación, Vida, Dignidad del Cacarica). Sus habitantes son campesinos/as afrodescendientes que se desplazaron en 1997 como consecuencia de la “Operación Génesis” de la Brigada XVII del Ejército colombiano. Cuando años más tarde decidieron retornar a sus tierras lo hicieron organizándose en dichas Zonas Humanitarias. Las Zonas Humanitarias son una forma de protección para la población civil dentro del conflicto armado, por eso están delimitadas mediante una «malla de la vida» en la que figura un cartel grande en el que se puede leer: “Zona Humanitaria de Cavida; territorio exclusivo de la población civil”, y eso significa que dentro de ese territorio no se admiten actores armados de ningún tipo. Llegar a Nueva Esperanza no es cosa fácil porque este asentamiento se encuentra bastante aislado. La comunidad pertenece al Chocó y está a orillas del río Perranchito. Para acceder hay que viajar horas y horas en panga. Es un viaje largo pero muy atractivo por toda esa grandiosa vegetación que puedes ir contemplando…y sintiendo. Pura selva. Nueva Esperanza es un espacio que concentra vida: la de los niños/as que te rodean y te agarran y te persiguen bulliciosos, la de esa selva brillante, la de los grandes platos llenos de un arroz muy blanco…el calor pegajoso, la piel sudada, el agua por todas partes…el lodo, los zancudos…olores y matices de mil colores…LA VIDA. En Nueva Esperanza parece haber un espacio para todos/as: para los/as que están, para los/as que vamos llegando…y para los/as que por allí pasaron. Todos/as vamos conformando los recuerdos cariñosos de una comunidad que en cuanto te ve te pregunta qué necesitas y si has almorzado ya. Y hasta esta comunidad que os presento llegué  para festejar el final de un año y el inicio del siguiente. Para mí la celebración fue extraordinaria, y no por su rumba eterna (más de 30 horas seguidas de música…creedme!), ni tampoco por ese sabrosísimo sancocho comunitario de las primeras horas del nuevo año. Creo que fue extraordinaria por todo lo que me permitió sentir…y reflexionar. Si me dejáis un momento para que me inspire intento compartir con vosotros/as también esto. A ver si consigo hacerlo. En esos días festivos sentí un profundo entusiasmo, y me parece que fue porque de repente me reencontré con “valores perdidos”. Y es creo que vengo de una sociedad en la que la idea de comunidad parece haberse  diluido  para dar  paso a la individualidad, donde primero se desconfía para luego construir confianza, y “el compartir” se reemplazó por “el competir”. Tal vez porque esa sociedad de la que vengo está en crisis y no nos va a quedar más remedio que inventar nuevos modelos vitales para subsistir y seguir avanzando, o qué sé yo el porqué, el caso es que el modelo de vida y resistencia  de Nueva Esperanza parece haberme llenado de ganas de crear para esa construcción social que me espera en mi mundo en crisis…y que ya ha empezando. Gracias Nueva Esperanza en Dios por ayudarme a empezar el año llena de vida.     Y a vosotros/as agradeceros el haberme escuchado, y desearos felicidad para el año 2013, y para el siguiente, y para el otro… -    Bego