«Alguien tiene que hacer este trabajo»
El agua salta salpicando los bordes de la lancha. El agua moja el jeans de Andrés, pero él se preocupa más por el paquete que lleva, con material para el taller, que por sí mismo. Pasamos por la refinería. Los ruidos del motor del barco suenan monótonos en la madrugada; nos ensordecen y nos quedamos medio dormidos. Los pequeños puertos aparecen y desaparecen: Barrancabermeja, Cantagallo, Puerto Wilches… hasta San Pablo.
Una hora escasa separa la Petrópoli del Magdalena Medio del pequeño pueblo en el Sur de Bolívar. El muelle está lleno de gente en un incesante corre corre.